lunes, 1 de junio de 2009

¿Qué adaptaciones tienen los mamíferos marinos al frío?

Los mamíferos marinos, como mamíferos que son, también son capaces de mantener constante la temperatura corporal. Sin embargo, en estos animales, a diferencia del resto, existen particularidades debido al medio donde viven. El agua es un medio muy conductor del calor, mucho más que el aire por lo que esta clase de animales se ven obligados todavía más que cualquier otro mamífero a conservar el calor. A esto le hemos de añadir las consecuencias que tienen en lo los mamíferos marinos la vida en el agua.
Estas son las adaptaciones de los mamíferos:

- Presencia de una capa de grasa:


El pelaje es una excelente protección frente al frío. Con el pelaje se evitan mucho las pérdidas. Sin embargo, como veníamos diciendo en el artículo de los mamíferos marinos y la vida en el agua, a excepción de las focas, las nutria marina o el lobo marino y algún que otro mamífero marino más, como el oso polar (está discutido), la mayoría tienen muy poco pelo y en absoluto pelaje. Por lo que deben contar con otra estrategia para minimizar las pérdidas de calor de su cuerpo. Los mamíferos marinos están protegidos, subcutáneamente, por una capa de grasa muy espesa. La grasa subdérmica, que se encuentra debajo de la dermis tal como dice su nombre y se acumula en lo que se denomina, o también, panículo adiposo.

Un caso muy ilustrativo es el de la ballena de Groenlandia (Balaena mysticetus), cuyo panículo adiposo está enormemente desarrollado hasta el punto que la capa de grasa en este animal llega a medir hasta medio metro de grosor.




- Aumento de tamaño:

Sobre todo en los que carecen de pelaje, los mamíferos marinos ha ideado otra estrategia para conservar el calor, aumentar su talla, o sea, hacerse mucho más grandes. Con el aumento del tamaño de un animal, el aumento del volumen corporal asociado es mucho mayor, proporcionalmente, al aumento asociado de la superficie del cuerpo. Cuando el mamífero se hace mayor, su volumen corporal, que es el responsable de generar el calor, se eleva al cubo, mientras que la superficie crece sólo al cuadrado. Por lo que, los mamíferos marinos, que han adquirido tamaños enormes pierde menos calor del que produce comparándolo con cualquier otro mamífero más pequeño. Por lo tanto, las pérdidas de calor de un mamífero de gran talla, asociadas a la transmisión de calor a través de la superficie de calor por fenómenos de conducción o convección, son mínimas comparándolo con el calor que gana por ser de gran tamaño. Tenemos como ejemplo el elefante marino.






- Tomando el sol:

Además, los mamíferos marinos muestran adaptaciones al frío relacionadas con el comportamiento. El agua, pese a todos los mecanismos de conservación que muestran los mamíferos, supone unas pérdidas considerables de calor de sus cuerpos. Los mamíferos son capaces de generar suficiente calor mediante su cuerpo como para llegar a una temperatura de unos 36º C. Y no solamente llegan a esa temperatura sino que en muy pocas ocasiones esta varia en una diferencia a superior pocas décimas de temperatura. No obstante, la fuente de calor más importante del planeta tierra disponible para los seres vivos es el sol. Muchos animales han aprovechado esta característica tomando el sol. Los mamíferos marinos no son menos. De ahí que podamos encontrar a los leones marinos, las focas o similares tomando el sol en la orilla o encima de un montón de rocas.




Foto de león marino (Zalophus californianus)




El león marino pasa muchas horas tomando el sol, actividad que le permite recuperar el calor que pierden en el agua

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